
Cómo funciona un blanqueamiento
El gel blanqueador contiene peróxido de hidrógeno o peróxido de carbamida. En contacto con el diente, el peróxido atraviesa el esmalte y llega a la dentina, donde rompe las moléculas pigmentadas acumuladas con los años, el café, el té, el vino o el tabaco. El resultado es un diente más claro sin haber limado ni desgastado nada.
Para que funcione bien, la boca tiene que estar sana. Antes de empezar hacemos una revisión y, si hace falta, una higiene: si hay caries, encías inflamadas o grietas en un empaste, eso se resuelve primero. Blanquear sobre una boca inflamada solo consigue más sensibilidad y un resultado más irregular.
En la clínica o en casa con férulas
Hay dos vías y las dos funcionan; a menudo las combinamos para aprovechar lo mejor de cada una.
- En clínica: gel de concentración alta aplicado por nosotros, con las encías protegidas, en una o dos sesiones de unos tres cuartos de hora. Se nota enseguida.
- En casa: unas férulas transparentes hechas a medida y un gel de concentración baja, unas horas al día o durante la noche, entre diez y quince días. Es más gradual y suele dar menos sensibilidad.
- Combinado: una sesión en clínica para arrancar y las férulas en casa para acabar de subir tonos y, más adelante, para los retoques.
- En un diente endodonciado y oscurecido, el blanqueamiento se hace desde dentro del diente, con una técnica distinta.
Qué no se blanquea
El peróxido actúa solo sobre tejido dental natural. Todo lo que sea material artificial mantendrá exactamente el color que tenía, y ahí es donde aparecen la mayoría de sorpresas.
- Coronas, carillas y puentes de cerámica o de resina.
- Empastes de composite, sobre todo los de los dientes anteriores.
- Manchas muy oscuras por tetraciclinas o por fluorosis intensa, que responden poco y de forma desigual.
- Un diente con un traumatismo antiguo puede quedar desigual respecto a los de al lado.
Sensibilidad y tonos que puedes esperar
La sensibilidad es el efecto más frecuente y también el más malinterpretado: aparece durante el tratamiento o justo después, en forma de pinchazos cortos con el frío, y suele desaparecer en uno o dos días. Se controla bastante bien espaciando las aplicaciones, usando una pasta para dientes sensibles los días previos y aplicando geles con flúor o nitrato potásico.
En cuanto al resultado, lo habitual es ganar entre dos y cuatro tonos de la guía de color, con un cambio que se ve claramente en las fotos de antes y después. Los dientes amarillos responden mejor que los grisáceos, y las personas jóvenes suelen conseguir más cambio. Lo que no hace un blanqueamiento es dejar un diente de un blanco opaco y uniforme: el diente conserva su translucidez natural.
Mantener el resultado y evitar los productos sin supervisión
El resultado no es eterno. Con buenos hábitos suele aguantar entre uno y tres años, y se refresca con un par de noches de férula cuando empieza a apagarse. Estas son las medidas que más ayudan:
- Los primeros días, evita café, té, vino tinto, remolacha, cúrcuma y salsas oscuras.
- Deja el tabaco o, como mínimo, no fumes durante el tratamiento.
- Bebe agua después del café y usa pajita con los refrescos de cola.
- Mantén las higienes profesionales según la pauta que te hayamos dado.
- Guarda las férulas: los retoques anuales cuestan mucho menos que volver a empezar.
Por qué hace falta supervisión y cómo pedir hora
Los kits que se venden por internet, el carbón activo y el bicarbonato son un mal negocio: los primeros llevan concentraciones o pH imprevisibles y férulas universales que dejan escapar el gel hacia las encías, y los segundos no blanquean, sino que desgastan el esmalte hasta dejar el diente más amarillo a la larga. La normativa europea reserva a los dentistas los productos con concentraciones realmente eficaces, precisamente por eso.
Si quieres saber qué resultado es realista en tu caso, llámanos al 972 30 65 64 o escríbenos desde el formulario de contacto. En la primera visita miramos el color de partida, revisamos empastes y encías y te decimos qué puedes esperar antes de empezar.
Preguntas sobre este tema
¿El blanqueamiento estropea el esmalte?
Hecho con producto profesional y supervisión, no. El peróxido actúa sobre los pigmentos, no sobre la estructura del diente. Lo que sí lo daña es abusar de pastas abrasivas, bicarbonato o carbón activo, que desgastan el esmalte y acaban dejando el diente más oscuro.
¿Cuánto dura el resultado?
Normalmente entre uno y tres años, según tus hábitos. El café, el té, el vino y el tabaco lo acortan. Si guardas las férulas, un par de noches de gel al año suelen bastar para mantener el tono.
¿Puedo blanquearme los dientes si llevo empastes en los dientes de delante?
Puedes, pero los empastes no cambiarán de color y quedarán más oscuros que el diente. En estos casos primero hacemos el blanqueamiento, esperamos un par de semanas a que el color se estabilice y después los sustituimos para que encajen.
¿Quieres que te lo miremos? Llámanos al 972 30 65 64 o escríbenos desde el formulario de contacto.