
Por qué el cepillado de casa no llega
La placa es una capa blanda de bacterias que se forma cada día y que el cepillo y la seda eliminan bien. El problema aparece cuando la placa que queda se mineraliza con los minerales de la saliva y se convierte en sarro: una capa dura, pegada al esmalte y a la raíz, que ya no sale por mucho que insistas. Solo se puede retirar con instrumental.
El sarro, además, tiene la superficie rugosa, así que retiene todavía más placa y empuja a la encía a inflamarse. Esa inflamación es la gingivitis: encía roja que sangra al cepillarse. Es reversible. Si se mantiene años, en cambio, puede avanzar hacia periodontitis, y entonces lo que se pierde es hueso alrededor del diente, que no vuelve.
Qué hacemos durante la higiene
Una higiene profesional no es pasar un aparato tres minutos. Primero se revisa el estado de las encías y se mide dónde hay inflamación, y al final se dedica un rato a enseñarte qué no te está funcionando en casa, que a menudo es la parte más útil de la visita.
- Ultrasonidos: desprenden el sarro con vibración y agua, sin rascar el esmalte.
- Curetas: instrumentos manuales para las zonas finas, bajo la encía y entre dientes.
- Airflow: un chorro de agua con polvo fino que retira biofilm y manchas de café, té o tabaco.
- Pulido con copa de goma y pasta, para dejar la superficie lisa.
- Revisión final y consejos de cepillado, seda y cepillos adaptados a tu boca.
Cada cuánto, según tu caso
Si tienes las encías sanas y te cepillas bien, una higiene al año suele bastar. Si acumulas sarro rápido, fumas, llevas ortodoncia, tienes implantes, boca seca por medicación o diabetes, el intervalo baja a cada 6 meses o menos. Esto no se decide a ojo: en la revisión se ve cómo te ha ido desde la última limpieza y se ajusta el ritmo.
El mantenimiento periodontal es otro asunto. Si has tenido periodontitis y has hecho un tratamiento de encías, las visitas de mantenimiento son cada 3 o 4 meses y no son opcionales: son lo que evita que la enfermedad vuelva. No es la misma cita que una higiene normal, porque se trabaja bajo la encía y se vuelven a medir las bolsas.
Sangrado y sensibilidad después de la limpieza
Si las encías estaban inflamadas, es normal que sangren durante la sesión y que queden algo sensibles uno o dos días. No dejes de cepillarte por eso: precisamente cepillándote bien es como dejarán de sangrar, normalmente en una o dos semanas.
También puedes notar más sensibilidad al frío unos días, sobre todo si el sarro cubría parte del cuello del diente. Suele pasarse sola; mientras tanto ayuda una pasta para dientes sensibles y evitar bebidas muy frías. Si a las dos semanas sigue igual, llámanos y lo miramos: puede haber otra causa.
Lo que decide el resultado es lo que haces cada día
Una limpieza profesional pone el contador a cero, pero lo que ocurre entre visita y visita depende de casa. Dos veces al día, dos minutos, con pasta con flúor, y cada noche algo entre los dientes: seda o cepillos interproximales del tamaño que te vaya bien. Eso, y no la marca del cepillo, es lo que marca la diferencia a largo plazo.
Pide tu higiene
Si hace más de un año de la última, o si te sangran las encías al cepillarte, vale la pena mirarlo. Llama al 972 30 65 64 o escríbenos desde el formulario de contacto y te damos hora con la higienista; en la misma visita valoramos si necesitas solo una limpieza o un tratamiento de encías.
Preguntas sobre este tema
¿La limpieza dental desgasta el esmalte?
No. El ultrasonido trabaja por vibración y desprende el sarro sin rascar el esmalte, y el pulido final se hace con pastas de grano fino. La sensación de diente «más fino» tras una limpieza es, en realidad, la superficie limpia que antes quedaba cubierta de sarro.
Me han dicho que la limpieza me separará los dientes. ¿Es cierto?
Lo que separa los dientes es el sarro acumulado entre ellos y la retracción de encía que provoca. Al retirarlo, los espacios que ya existían quedan a la vista. No los ha creado la limpieza: los estaba tapando, y dejarlos cubiertos solo empeora la encía.
Estoy embarazada, ¿puedo hacerme una higiene?
Sí, y además es recomendable: durante el embarazo las encías se inflaman con más facilidad. El segundo trimestre suele ser el momento más cómodo. Dinos de cuántas semanas estás y adaptamos la posición del sillón y la duración de la visita.
¿Quieres que te lo miremos? Llámanos al 972 30 65 64 o escríbenos desde el formulario de contacto.