
Qué es una endodoncia y cuándo hace falta
Dentro de cada diente está la pulpa, un tejido blando con nervios y vasos sanguíneos que ocupa la cámara y los conductos de las raíces. Cuando ese tejido se inflama o se infecta y ya no puede recuperarse, no hay forma de curarlo: lo que hacemos es retirarlo, limpiar y desinfectar los conductos y sellarlos con un material que impide que las bacterias vuelvan. Eso es una endodoncia.
El motivo más frecuente es una caries que ha llegado hasta la pulpa, pero no es el único. Estas son las señales que nos hacen pensar en ella:
- Dolor espontáneo, que aparece sin tocar nada y que a menudo empeora tumbado en la cama.
- Sensibilidad al calor que dura minutos después de retirar el estímulo.
- Dolor fuerte al masticar o al tocar un diente concreto.
- Un diente que se ha oscurecido con el tiempo tras un golpe.
- Un flemón, una hinchazón en la cara o un granito en la encía que supura.
- Una caries muy profunda o una fractura que llega a la pulpa, aunque no duela.
¿Duele la endodoncia?
Durante el tratamiento, no. Se hace con anestesia local y, cuando el diente está muy inflamado y cuesta anestesiarlo, tenemos técnicas complementarias para conseguirlo; solo hace falta que nos avises si en algún momento notas algo. Lo que duele de verdad es el diente antes de tratarlo, ese dolor que no te deja dormir. La endodoncia es, precisamente, lo que lo quita.
Después sí notarás molestias. Es normal que el diente esté sensible al masticar durante dos a cinco días, porque el ligamento que lo rodea ha quedado irritado; si había infección previa puede alargarse algo más. Se controla bien con un antiinflamatorio habitual. Lo que no es normal es un dolor que aumenta cada día o una hinchazón que crece: entonces llámanos.
Cuántas sesiones hacen falta y cómo es la visita
Depende del caso. Muchas endodoncias se hacen en una sola sesión de una hora u hora y media; cuando hay infección, cuando los conductos son curvos o cuando se trata de un molar con tres o cuatro conductos, se reparte en dos visitas con una medicación antibacteriana entre medio. Un incisivo suele ser más rápido que una muela.
En la consulta colocamos un dique de goma, una lámina que aísla el diente del resto de la boca: mantiene el campo seco y limpio, evita que tragues nada y es una condición básica para hacer el trabajo bien. Vamos haciendo radiografías para comprobar la longitud de los conductos y, al final, sellamos y hacemos una reconstrucción provisional o definitiva.
Cuándo hay que repetirla: reendodoncia y apicectomía
Las endodoncias tienen un porcentaje de éxito alto, pero no del cien por cien. Si con el tiempo vuelve el dolor o una radiografía muestra una lesión en la punta de la raíz, la primera opción es la reendodoncia: retiramos el material antiguo, volvemos a limpiar y desinfectar los conductos —a menudo encontramos alguno que había quedado sin tratar— y sellamos de nuevo.
Cuando la reendodoncia no es viable o ya se ha intentado, queda la apicectomía: una pequeña cirugía con anestesia local en la que se accede a la punta de la raíz desde la encía, se retiran los milímetros finales junto con el tejido inflamado y se sella desde el extremo. Es más sencilla de lo que suena y permite conservar dientes que de otro modo habría que extraer.
Después: la corona, y cómo evitar llegar hasta aquí
Un diente endodonciado no se vuelve frágil por el hecho de no tener nervio; lo que lo debilita es toda la estructura que ha perdido por la caries y por el acceso. Por eso, en muelas y premolares, lo más habitual es protegerlo con una corona o una incrustación a las pocas semanas: sin esa protección el riesgo de fractura vertical es alto, y una fractura así suele acabar en extracción.
Mientras esperas la corona, mastica por el lado contrario y evita el hielo, los frutos secos y el pan muy crujiente con ese diente. Y para no volver a pasar por aquí:
- Cepillado de dos minutos, dos veces al día, con pasta con flúor.
- Hilo o cepillos interdentales cada día: muchas caries profundas empiezan entre dientes.
- Revisiones periódicas: una caries vista pronto se resuelve con un empaste.
- Protector bucal si practicas deportes de contacto y férula si aprietas los dientes.
Pedir hora en la clínica
Si tienes un diente que duele por la noche, que no soporta el calor o del que ya te han dicho que necesita nervio, no lo dejes pasar: cuanto más se espera, más se complica y más estructura se pierde. Llámanos al 972 30 65 64 o escríbenos desde el formulario de contacto y lo miraremos con una radiografía para decirte qué le ocurre exactamente.
Preguntas sobre este tema
¿Cuánto dura un diente con endodoncia?
Puede durar toda la vida si se reconstruye bien y lo cuidas como el resto. Lo que decide su futuro no es tanto la endodoncia como la restauración posterior y la higiene: una muela endodonciada que se queda sin corona tiene mucho más riesgo de fracturarse.
¿Puedo comer después de una endodoncia?
Sí, pero espera a que pase el efecto de la anestesia para no morderte el labio o la mejilla. Los primeros días mastica por el lado contrario y evita los alimentos duros con ese diente, sobre todo mientras la reconstrucción sea todavía provisional.
¿No sería mejor extraer el diente?
Casi nunca. Conservar tu propio diente es la mejor opción mientras la raíz y el hueso puedan sostenerlo: mantiene la mordida y evita tratamientos más largos. La extracción se reserva para fracturas verticales o dientes con muy poco soporte.
¿Quieres que te lo miremos? Llámanos al 972 30 65 64 o escríbenos desde el formulario de contacto.