
Sangrar no es normal
Una encía sana es rosada, firme y encaja alrededor del diente como un cuello bien ceñido. No duele y no sangra cuando la tocas, ni con el cepillo ni con el hilo. Si ves sangre de forma repetida, hay inflamación, y la inflamación siempre responde a una causa: casi siempre, placa bacteriana acumulada justo en el margen de la encía o por debajo.
El otro error habitual es cepillarse menos la zona que sangra, por miedo a hacerse daño. Es justo al revés: sangra porque la placa está ahí, y dejar de limpiarla hace que sangre más. Lo que hay que hacer es limpiarla bien, con técnica correcta y sin miedo, y venir a mirarlo si al cabo de dos semanas sigue igual.
Gingivitis y periodontitis: dónde está la diferencia
Las dos empiezan igual, con la placa acumulada en el margen de la encía, pero el pronóstico no se parece en nada. La diferencia está en si la enfermedad se ha quedado en el tejido blando o ya ha llegado al hueso que sostiene el diente.
- Gingivitis: inflamación limitada a la encía. Sangra, está roja e hinchada, pero el hueso está intacto y es totalmente reversible.
- Periodontitis: la inflamación ha destruido parte del hueso y del ligamento. Se forman bolsas entre diente y encía, y el hueso perdido no se recupera solo.
- Señales de periodontitis: mal aliento persistente, encías retraídas, dientes que parecen más largos, que se mueven o que se han separado.
- Cambios en la mordida o una prótesis que de repente deja de encajar también pueden ser un aviso.
Qué hace que las encías se inflamen
La placa es siempre el punto de partida: cuando lleva unas horas acumulada y no se retira, las bacterias irritan la encía. Si se queda días, se mineraliza y se convierte en sarro, que ya no se va con el cepillo. Ahora bien, hay factores que hacen que la misma cantidad de placa haga mucho más daño en unas personas que en otras.
- El tabaco, el más determinante de todos: enmascara el sangrado, reduce el riego de la encía y empeora la respuesta al tratamiento.
- La diabetes mal controlada, que va en los dos sentidos: empeora la encía y la inflamación dificulta el control del azúcar.
- Los antecedentes familiares, porque hay formas de periodontitis claramente hereditarias.
- Los cambios hormonales del embarazo, que vuelven la encía mucho más reactiva.
- Algunos medicamentos —antiepilépticos, inmunosupresores, ciertos antihipertensivos— que hacen crecer el tejido gingival.
- Los dientes apiñados y los empastes desbordados, que crean rincones imposibles de limpiar.
Cómo se trata
Primero hay que saber dónde estás. Con una sonda milimetrada rodeamos cada diente y anotamos la profundidad de cada punto, y una radiografía nos muestra el nivel de hueso. Con ese mapa sabemos si hablamos de una gingivitis o de una periodontitis y, en ese caso, de qué grado. En una gingivitis, una o dos higienes profesionales y un cambio en tu rutina de casa bastan para que el sangrado desaparezca.
Si hay bolsas y pérdida de hueso, hacemos un raspado y alisado radicular: limpiamos la raíz por debajo de la encía, cuadrante por cuadrante y con anestesia local, de modo que durante la sesión no notas nada. Seis u ocho semanas después volvemos a sondar para ver cómo ha respondido cada zona. La mayoría mejoran mucho; las bolsas que siguen profundas pueden abordarse quirúrgicamente para acceder bien.
Los mantenimientos son lo que sostiene el resultado
Una periodontitis tratada no queda curada para siempre: queda controlada. Las bacterias vuelven a colonizar las bolsas en pocos meses, y por eso las visitas de mantenimiento cada tres, cuatro o seis meses —según tu riesgo— son la parte que realmente sostiene el resultado. Es también la parte que más se tiende a abandonar, y la que explica la mayoría de recaídas.
Si no se trata, el recorrido es previsible: el hueso sigue bajando, los dientes se mueven, cambian de posición y acaban cayéndose o hay que extraerlos. Es una de las causas más frecuentes de pérdida de dientes en adultos y, a la vez, de las más evitables cuando se coge a tiempo.
Pedir hora en la clínica
Si hace semanas que ves sangre en el cepillo, no esperes a que se vaya sola. Llámanos al 972 30 65 64 o escríbenos desde el formulario de contacto: en la primera visita sondamos, miramos el nivel de hueso y te explicamos en qué punto estás y qué hay que hacer, con un plan y unos plazos claros.
Preguntas sobre este tema
¿Es normal que las encías sangren al cepillarme?
No. El sangrado siempre indica inflamación, aunque no duela. Si aparece de forma puntual tras unos días sin usar hilo dental, puede remitir solo; si dura más de una o dos semanas, hace falta una revisión para saber si es una gingivitis o ya una periodontitis.
¿El raspado y alisado radicular duele?
Se hace con anestesia local, así que durante la sesión no notarás dolor. Los días siguientes puede haber sensibilidad al frío y las encías pueden quedar algo doloridas; con un analgésico habitual basta y suele pasar en pocos días.
Si me trato la periodontitis, ¿recuperaré el hueso perdido?
En general no. El objetivo es detener la pérdida y conservar los dientes. En defectos concretos pueden aplicarse técnicas regenerativas que recuperan una parte, pero la norma es estabilizar la situación, no volver al punto de partida.
¿Quieres que te lo miremos? Llámanos al 972 30 65 64 o escríbenos desde el formulario de contacto.